Smart Contract (Contratos Inteligentes)

Los smart contract tienen como objetivo eliminar intermediarios para simplificar procesos con el objetivo de ahorrar costes al consumidor.

¿Qué es un smart contract?

Para entender un smart contract primero hemos de recordar que significa un contrato. Un contrato no es más que un acuerdo entre dos o más partes, un entorno donde se define lo que se puede hacer, cómo se puede hacer, qué pasa si algo no se hace… Es decir, unas reglas de juego que permite, a todas las partes que lo aceptan, entender en qué va a consistir la interacción que van a realizar.

Hasta ahora los contratos han sido documentos verbales o caros documentos escritos, sujetos a las leyes y jurisdicciones territoriales, y en ocasiones requiriendo de notarios, es decir, más costes y tiempo. Algo no accesible para cualquier persona. Y esto no es lo peor: los contenidos de los contratos pueden estar sujetos a la interpretación.

En cambio un contrato inteligente es capaz de ejecutarse y hacerse cumplir por sí mismo, de manera autónoma y automática, sin intermediarios ni mediadores. Evitan el lastre de la interpretación al no ser verbal o escrito en los lenguajes que hablamos. Los smart contracts se tratan de “scripts” (códigos informáticos) escritos con lenguajes de programación, siendo los términos del contrato puras sentencias y comandos en el código que lo forma.

Por otro lado, un smart contract puede ser creado y llamado por personas físicas y/o jurídicas, pero también por máquinas u otros programas que funcionan de manera autónoma. Un smart contract tiene validez, sin depender de autoridades, debido a su naturaleza: es un código visible por todos y que no se puede cambiar al existir sobre la tecnología blockchain, la cual le da ese carácter descentralizado, inmutable y transparente.

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Un mundo dominado por Smart Contracts

¿Te imaginas que, en unas décadas, los políticos de la época estén 4 años preparando el smart contract donde definirán cómo se repartirá el dinero y las acciones que tendrán?

De esa forma, la sociedad solo debería votar (mediante la tecnología blockchain también, claro) el smart contract que quiere usar durante ese nuevo periodo.

Esto garantizaría que lo votado se ejecutará, teniendo una transparencia total y seguimiento de los gastos. Algo necesario urgentemente, dado los tiempos que corren…

Puede que así sean las elecciones dentro de no mucho tiempo.

Esto es solo el principio

Y hasta aquí llega, de momento, nuestro recorrido por esta apasionante rama de la tecnología blockchain. Como has visto, algunas plataformas compiten por soluciones similares en un entorno de creatividad constante pero todos con el mismo objetivo: eliminar puntos de fricción del sistema tradicional para ahorrar tiempo y dinero a la gente. A apenas unos pocos años de los primeros pasos de Bitcoin, solo unos pocos se tomarán la molestia de leer este texto (siéntete afortunado), menos aún serán los que profundizarán sobre ello y muy muy pocos los que decidirán dar un paso al frente y pasar a la acción. Está todo por hacer, hay muchos problemas, muchas cosas que funcionan mal ¿no es una oportunidad única de hacer algo?

A poco que uno se ponga a imaginar puede vislumbrar un mañana sin grandes multinacionales monopolizando sectores, sino códigos transparentes que viven infinitamente en una cadena de bloques y son capaces de orquestar la provisión de todo tipo de servicios sin coste (o un coste ridículo comparado al actual). Vamos hacia un mundo global, pero distribuido, sin intermediarios ni grandes empresas organizando todo a su antojo en la sombra. Un mundo global con servicios globales, donde los smart contracts tienen todas las papeletas de ser la semilla de un cambio sin precedentes: se calculan más de 25 billones de dispositivos conectados a Internet en 2017, todos ellos susceptibles de ejecutar smart contracts entre ellos a diario.

¿Y si pudieras reducir la tasa de tu hipoteca, crear fondos de ayuda comunitarios, crear / actualizar tu testamento sin coste, asegurarte que tu amigo jamás fuera capaz de escabullirse sin pagar una apuesta o tener en tu país un sistema democrático real, justo y eficiente jamás visto hasta la fecha? Recuerda que todo esto se basa en un fundamento clave: descentralización. Y siempre sobre códigos abiertos y libres que cualquiera puede ver, estudiar, copiar y mejorar. Imagina un Uber sin Uber, un Airbnb pero sin Airbnb: Un smart contract que abre las cerraduras a la persona que paga = ahorro de intermediarios y costes (Airbnb se lleva el 10%). P2P de verdad.

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